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Las fallas siguen siendo machistas y racistas

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Las Fallas son la fiesta más bonita que hay, de momento no hay ningún estudio que lo demuestre pero dadme tiempo. Hace 15 años que vivo en Barcelona y me las he perdido como mucho un par de veces con mucha pena. No me he vestido nunca de fallera porque no le veía la gracia a pasear el palmito vestida y peinada de Princesa Leia kitsch, pero he sido música de banda (saxo alto) y las acompañaba donde hacía falta a golpe de pasodoble fallero y Paquito el chocolatero. En el instituto nos escapábamos de la última clase para llegar a tiempo a la mascletà y aún me emociono cuando noto en el pecho el terremoto final.

Quiero hablaros de La Falla como monumento artístico y concretamente de los ninots (muñecos) que la forman. Para los no iniciados, cada Falla tiene una temática central que cambia cada año y los ninots están relacionados con este tema pero a su vez explican historias por si mismos. La Falla no es sólo un monumento estético, también tiene la enorme capacidad de hacer llegar la historia, el arte y la cultura a la gente de una manera lúdica. Tiene un discurso propio, con frecuencia ligado a la actualidad, que usa la sátira y el humor para hacer crítica política y social de cuestiones que están a la orden del día en la sociedad valenciana y española.

Pero esto es un artículo crítico, porque por mucho que a algunos nos gusten las Fallas debemos poderlas criticar y analizar desde todos los puntos de vista.

Las fallas como reflejo de la sociedad

Por desgracia entre los mensajes que dan las Fallas con sus ninots y los carteles que los acompañan, aún encontramos muestras de machismo y racismo, porque las Fallas no son otra cosa que un reflejo de la sociedad donde vivimos y no siempre se escapan de los estereotipos que menosprecian a las mujeres y invisibilizan y discriminan a las personas migradas y racializadas.

Los ejemplos pertenecen a las exposiciones del ninot de 2016 y 2017. Esta exposición es una muestra de los ninots que escoge cada Falla, sólo uno cada una, para exhibirlos durante un mes antes de plantarlos en la calle. Mediante votación popular se escoge cual se salvará del fuego y se convertirá en el Ninot Indultat del año.

La representación de la mujer

La mujer como objeto sexual

La sexualidad de la mujer para satisfacer el placer del hombre es uno de los recursos más usados en los ninots de las Fallas. Al más puro estilo mama chicho, el cuerpo de la mujer se hipersexualiza y se expone como una mercancía. La mayoría de las Fallas cuentan con su cuota de mujer exuberante semidesnuda con las tetas enormes, aunque tenga poco que ver con la temática principal.

La mujer como objeto pasivo y decorativo

Cuando se quieren representar elementos de la naturaleza, hacer corpóreas ideas abstractas, emociones o simplemente se quiere hacer un ninot bonito, también se usa el cuerpo de la mujer. Estos ninots son personajes pasivos y no tienen ningún mensaje, oficio ni beneficio que ofrecer más allá de su belleza estética.

Estereotipos

Los ninots de mujeres que desarrollan alguna acción o tienen un mensaje visible caen reiteradamente en los estereotipos más manidos: el rol familiar y de cuidados, la maternidad, la obsesión por la estética, las compras y las revistas del corazón, la mujer política dominatrix, la mujer malhumorada o histérica y la criminalización de la prostitución son sólo algunos ejemplos.

Heteronormatividad

Ser la pareja-complemento de un hombre es otra de las maneras de representar a las mujeres en los ninots de Falla. Cuando en los ninots mixtos aparece una mujer y un hombre normalmente es porque forman una pareja heterosexual y representan el amor romántico, una familia o peleas matrimoniales estereotipadas.

La representación LGTBIQ+

Las Fallas tienen aún mucho camino por recorrer en lo que se refiere a la representación LGTBIQ+, en la muestra que se puede contemplar en la exposición del ninot esta presencia es casi nula. Aunque ya hemos visto ejemplos de ninots LGTB aún son excepcionales. Tenemos que conseguir que haya ninots lesbianas, gays, trans* o bisexuales dentro de un contexto donde su género o su preferencia sexo-afectiva no sea su característica principal.

Otra cuestión son las representaciones que se hacen con mensajes directamente homófobos, un ejemplo recurrente es el ninot de dos señores en actitud sexual, pero esta manifestación, lejos de ser una muestra de diversidad, se usa para ridiculizar a uno de los dos hombres que suele ser un político o un personaje público. De esta manera se usa el sexo anal como sinónimo de sumisión, castigo o humillación. Con la misma finalidad podemos encontrar personajes públicos, normalmente hombres, que los han travestido para ridiculizarlos y reírse de ellos.

Un ejemplo especialmente ofensivo fue el ninot que el año pasado escogió la Falla Illes Canàries – Dama d’Elx que insultaba a las personas trans* o que no se identifican con el género binario: “Contigo no, bicho”, se podía leer. El cartel hacía referencia a Conchita Wurst, Carmen de Mairena, Falete y Aless Gibaja, representados por un ninot de raza negra con un pulpo y un calamar encima: “Esto qué es, ¿pulpo o calamar? haciendo referencia al género de estas personas.

La diversidad racial

La poca representación de personas negras o racializadas en general responde en la mayoría de casos a estereotipos racistas y a la exaltación de la belleza y la sexualidad llamada “exótica” en tanto que no es blanca. En la exposición del ninot de este año 2017 había “el negro de Whatsapp” por segundo año consecutivo, una mujer negra sexualizada y cosificada por Donald trump y un personaje chino que no sabe escribir correctamente el menú de su restaurante.

La diversidad de razas en la sociedad valenciana no está representada en las Fallas ya que siempre que aparecen otras razas, culturas o etnias se hace desde el punto de vista de “ellos” (migrantes, extranjeros, de un lugar lejano…) en contraposición a “nosotros”.

La autoría de la Falla aún es cosa de hombres

El oficio de artista fallero, el autor de la Falla, es aún hoy una profesión muy masculinizada. Aunque cada vez hay más mujeres, actualmente de los 207 artistas que constan en el Gremio Artesano de Artistas Falleros sólo 12 son mujeres, un 5,8%.

Las tradiciones son lentas de cambiar pero hará falta ver si este factor, tener un mayor número de mujeres artistas falleras, aporta más diversidad a las Fallas y ayuda a romper cada vez más estereotipos.

Falla Lepanto - Guillem de Castro (2017) / Artista fallera: Anna Ruiz Sospedra
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